Érase una vez, una joven adolescente, que tenía sueños extremadamente extravagantes. Tenía desde los más alocados y coloridos sueños, hasta las más oscuras y horribles pesadillas.
Un día, tuve la suerte de encontrarme con esa joven, que caminaba confundida por la calle, sin poder diferenciar ya el mundo de los sueños con la vida real. Caminaba como si estuviera mareada, andando en zig-zag por el camino. La veía tan perdida, que me acerqué a ayudarla. La gente que pasaba por allí parecía no verla, ni siquiera cuando me acerqué y delicadamente la agarré por la muñecas y la senté en un banco. Me llamó la atención su aspecto, con el pelo completamente liso, ¿o era muy rizado?, rosa por la raíz y se iba aclarando hacia las puntas. Con los ojos muy grandes, cada uno de un color, me miraba fijamente. Me agradeció haberla ayudado y me confesó que no había dormido bien, por eso se encontraba indispuesta. Me explicó que había soñado algo tremendamente extravagante, me lo quiso contar:
Aparecían dos niños, chico y chica, por alguna razón ellos estaban en blanco y negro, mientras que todo lo demás estaba en color. Después, los pequeños aparecían en una cervecería, bebiendo hasta emborracharse. Luego aparecían en algún lugar de Inglaterra. Everything was to estrange, there was English people everywhere, and they were drinking cups and cups of tea. There was a penguin walking in the streets. The clouds were like umbrellas, and there were shoes around people's head. Luego, estaban en un mundo raro, como una enorme espiral de colores, que se iba emborronando
Aunque, por supuesto, esto sucedió mucho antes de que me metieran en este lugar, con todos ustedes, compañeros de psiquiátrico... Como decía...
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